Bolsito de Verano para el móvil
Aquí está por fin el resultado del proyecto que las chicas de l'associació L'Artesania del Fil nos propusieron en la pasada edición de la Trobada de Ripoll: ¡una preciosa bolsa veraniega para el móvil! Me ha encantado realizarla y aún más verla terminada. Es uno de esos proyectos que disfrutas durante el proceso y que después acaban acompañándote en tu día a día porque, además de bonitos, resultan súper prácticos. ¡Sigue leyendo para conocer todos los detalles!
Qué incluía el kit
- Telas variadas para hacer la técnica Log Cabin y los hexágonos
- 2 Rectángulos de guata y 2 rectángulos de tela para el forro de 34x25 cm con el margen de costura incluido
- Un rectángulo de fliselina no adhesiva de 34x25 para el Log Cabin (margen de costura ya incluido)
- Una hoja de plástico D4 para marcar el patrón de la bolsa y de los hexágonos
- Cartulina para marcar los 38 hexágonos (ya venían incluidas recortadas en el kit)
- Hilo para acolchar a mano del mismo tono que nuestra base
- Costurero básico con agujas, alfileres, hilos de coser color crudo o grs claro, tijeras, dedal, etc
- Base de plancha y plancha pequeña
- Un regla de 30 cm como mínimo
- 1 boli tipo Frixion, 1 lápiz y un rotulador permanente de punta fina
- Una cuerda para colgar
Tamaño del proyecto
Terminado 24 x 19 cm.
De dónde vino la inspiración
Desde que participé el año pasado en la primera edición de la Trobada de Ripoll y lo pasé tan bien rodeada de compañeras y compartiendo nuestra pasión por el patchwork, tuve claro que no quería perderme ninguna edición más.
Por eso llegué a esta segunda trobada con muchísimas ganas de descubrir qué proyecto nos tenían preparado, y tengo que decir que volvió a superar mis expectativas.
Qué me parecieron los materiales
El proyecto que nos tenían preparado para la jornada era precioso: un bolsito de verano para el móvil, pero con capacidad suficiente para usarlo como bolso ligerito.
Al abrir la bolsa y descubrir las telitas y retales, vimos que cada una de las participantes tenía un set de colores distinto, en tonos azules, verdes y tostados. Todos eran preciosos.
El proyecto que nos tenían preparado para la jornada era precioso: un bolsito de verano para el móvil, pero con capacidad suficiente para usarlo como un bolso ligero para llevar lo imprescindible.
Al abrir la bolsa y descubrir las telitas y retales, vimos que cada una de las participantes tenía un conjunto de colores diferente, en tonos azules, verdes y tostados. Todos eran preciosos y daban ganas de ponerse a coser de inmediato.
Una vez más, las chicas de la asociación no nos defraudaron. Todos los materiales venían perfectamente preparados y organizados para comenzar a trabajar desde el primer momento.
Las telas para el log cabin ya estaban cortadas en tiras, las destinadas a los hexágonos también venían preparadas y, además, el kit incluía todas las plantillas de cartulina ya recortadas. Esto nos facilitó muchísimo los primeros pasos y nos permitió centrarnos en disfrutar del proyecto.
El kit también incluía una preciosa tela para el forro, una cuerda para colgar con sus aplicaciones y un broche para el cierre. Todo estaba pensado hasta el último detalle.
Así fue el proceso
El bolsito estaba compuesto por dos caras, cada una realizada con una técnica de patchwork diferente. La cara frontal consistía en un log cabin y la trasera en un panel de hexágonos.
Para la parte del log cabin, las telas ya estaban cortadas en tiras de la medida correcta. Solo tuvimos que calcar el patrón sobre la fliselina no adhesiva y comenzar a coser.
La parte central estaba formada por un corazón precioso y fue ahí donde llegaron las primeras dificultades. Hubo algún que otro momento de pánico porque algunas piezas eran realmente pequeñitas y nos dieron un poco de guerra al principio, pero gracias a la ayuda de las voluntarias todo se resolvió rápidamente y pudimos seguir avanzando con tranquilidad.
Durante la jornada no me dio tiempo a terminar el proyecto, así que continué trabajando en él durante los días siguientes. Empecé cosiendo las tiras a mano, pero terminé utilizando la máquina de coser para agilizar el proceso.
La parte trasera fue algo más laboriosa. Primero confeccioné los 38 hexágonos y después los fui uniendo por filas hasta formar el panel completo. Tengo que reconocer que cuando llegó el turno de los hexágonos disfruté muchísimo, porque es una de esas técnicas con las que siempre paso un rato estupendo.
A continuación acolché ambas caras sobre la guata. En esta ocasión utilicé la máquina de coser y, una vez terminado este paso, solo quedaba dibujar el patrón de la bolsa, recortarlo y montar el conjunto con el forro.
Por último, coloqué la cuerda en las presillas que había preparado previamente y añadí el broche de cierre a presión.
Poco a poco todas las piezas fueron encajando y el proyecto empezó a tomar forma hasta convertirse en el bolsito que había imaginado desde el primer día.
El resultado y lo que me llevé
Cuando vi terminado el bolsito me pareció precioso. Me encantó comprobar cómo encajaban las dos técnicas y lo bonito que quedaba el contraste entre el log cabin y los hexágonos.
Pero lo mejor de todo fue descubrir lo práctico que resulta. Llevo utilizándolo todo el verano y se ha convertido en uno de esos accesorios que acabas cogiendo casi sin pensar cuando sales de casa.
Además de un proyecto precioso, me llevo el recuerdo de otra fantástica edición de la Trobada de Ripoll y de todos los buenos momentos compartidos durante la jornada.
Y, por supuesto, ya estoy deseando descubrir qué nuevas sorpresas tendrán preparadas Eva y las chicas de l'associació L'Artesania del Fil para la próxima edición.
